The Shortwave Set - No Social

Cuando se habla de influencias en la música por lo general se hace un recuento de cosas, eventos, artistas y demás particularidades tiempo-música que relacionan un artista con otro, obviamente, los que influencian preceden a los influenciados. Nunca se ha escuchado decir que tal o cual banda está influenciada por el sonido del 2047; algunos hablan de sonidos futuristas, pero eso es mera basura retórica, no podemos saber a qué suena el futuro. En cambio, sabemos, o por lo menos intentamos recoger una cierta cantidad de información necesaria para entender a qué suena el pasado. En esas estamos, porque hasta el presente es oscuro.

The Shortwave Set, de cualquier forma, es un caso bastante particular según los paradigmas de la historia. Estando esta banda británica en plena labor artística, parecen una banda de 1968. Pero cuidado, The Shortwave Set no está, en absoluto, influenciada por los sonidos del 68, es algo diferente, es un grupo total y mentalmente radicado en 1968.

La situación resulta tal y como se ve a este trío de personajes en el colorido y húmedo video. Una superposición de colores que nunca llega a mezclarse del todo, sonidos técnicamente puestos en su lugar con precisión de relojero. Pop limpiamente estilizado, y ella, como dicen en mi tierra: tiene lo suyo.


Paavoharju - Tyttö Tanssii

Paavoharju es una banda de Finlandia que hace unos años publicó un disco que tuve oportunidad de oír varias veces seguidas, pero que al poco tiempo descaradamente olvidé, grave y craso error. Para este 2008 han vuelto con un trabajo absolutamente impresionante, Laulu Laakson Kukista, con un sonido que algunos definen como perturbadormente bonito. Y así es, los sonidos de esta banda pueden acercar a cualquiera a la esquizofrenia, dejarlo al borde de un ataque o un colapso nervioso, el problema es, que al final nunca se sabrá si fue gracias a las hermosas estructuras musicales, o producto de los borrosos y difusos ruidos que este grupo sabe manipular a la perfección.

Es un disco deliciosamente abrumador. Y desde la misma carátula, una de las más bonitas de este año, el álbum nos presenta un panorama claro de lo que a música nos vamos a referir. El arte del disco, que parece una versión más humana y profunda del ya clásico Here Comes The Indian de Animal Collective, muestra la policromía propia de estos días, con un profundo y confuso escenario que no puede significar más que la base y el fondo de los que este trabajo se sirve para brillar.

Tyttö Tanssii es una de esas canciones que, pensaba yo, no iban a volver a existir. Un tipo de canción que se dejo de hacer hace mucho tiempo con la desaparición de Cocteau Twins y Dead Can Dance. De ese tipo de trabajos donde capas y capas de sonidos etéreos se sobreponen a una densa y a veces amorfa nube de sonidos que aparecen y desaparecen, todo siempre de la mano de delicadas y bien trabajadas secuencias melódicas, finas líneas vocales y coros sagrados propios de algún canto religioso, y eso último no es coincidencia, Paavoharju es una banda con fuertes raíces cristianas en donde el elemento sacro siempre está presente.

Una bonita canción de un trabajo del que seguramente volveremos a hablar en este 2008.


Tom Waits - I Don't Wanna Grow Up

El disco de Scarlett Johansson no sólo es desafortunado como disco, sino también como concepto. Hacer un disco debut de solo covers ya es una idea muy complicada, pero que esos covers sean de canciones de Tom Waits, donde no hay producción alguna que supere la interpretación, es una idea absolutamente traída de los cabellos. Aunque tratándose de los cabellos de la Johansson, hasta yo le patrocino el chiste.

Lo que es inaceptable, es la pobre, casi vergonzosa versión que hace de I Don't Wanna Grow Up, una canción con un pathos lo suficientemente grande como para ser considerada intocable; primero, una hermosa y muy bonita interpretación del maestro Waits; segundo, una canción con un excelente cover de los Ramones, quienes si supieron interpretar el sentido de la canción y hacer una versión pop-punk muy interesante; y tercero, la carga emocional de la canción es tan grande que repetirla es prácticamente imposible.

En qué resulto pues la versión de Scarlett, en un cosa inexplicable de efectos electrónicos de baja estirpe, un revuelto de cosas donde se pierde todo el sentido emocional de la canción, y lo único, para rescatar algo, la casi infantil voz de la actriz imprime una ingenuidad que hubiera sido a todas luces interesante aprovechar de otra forma. Acá pueden escuchar la versión de Scarlett.

No quiero tener que gritar,
no quiero que mi pelo se caiga,
no quiero vivir con incertidumbre,
no quiero ser un buen boy scout,
no quiero aprender a contar,
no quiero tener la mayor cantidad,
yo no quiero crecer.


Prefab Sprout - The King of Rock 'N' Roll

En los ochentas se movió mucho el espectro de la música popular de un lado para otro. Se hizo de todo pero nada en concreto, había bandas de discutible y muy dudoso heavy metal, estaban aquellos que se hacían (o hacen) llamar góticos (el anterior paréntesis es porque no hay nada más horrendo que ver góticos de más 30 años, ¡¡maduren!!), la llegada definitiva de los sintetizadores y artilugios electrónicos a las pistas de baile (casi 40 años después de su creación), la popularización del punk, el auge del new wave, el contrasentido del rock en español, y muchas cosas más. Cada uno tendrá su punto de vista.

Pero por ahora es tiempo de darle cabida a una de esas bandas para la cual los limites del pop no existieron, y hablo de pop, como esas pequeñas estructuras musicales que tienen la capacidad de quedarse amarradas a nuestro cerebro y en muchas ocasiones a la conciencia colectiva sin explicación alguna y sin que nadie haya probado aún por qué, eso lo digo porque a veces, aunque no sea necesario, es bueno diferenciarlo del otro término a veces usado para el pop, el de ventas y estrategias comerciales más directamente relacionadas con la imagen del artista que con otra cosa. Y aunque lo segundo no quita lo primero ni viceversa, y los dos pueden convivir perfectamente, para el grupo de hoy creo que la segunda definición nunca fue la mejor, mientras que la primera lo fue y de qué manera. Prefab Sprout podría ser sin mayor meditación la banda más pop de toda la década de los ochentas, con la triste paradoja de lograr tan solo una canción éxito en las listas y un disperso puñado de seguidores.

Aunque From Langley Park to Memphis no es mi álbum favorito de Prefab Sprout, es uno de los mejores de la banda, contiene la canción de mayor reconocimiento para el grupo y fue lanzado hace veinte años en Inglaterra. Es un disco extraño, a pesar de lo digerible y de tan fácil lectura que parece ser. Pero no es así, no del todo, siendo Prefab Sprout una banda británica que nunca había logrado tocar ni un solo pedazo del pastel musical de los Estados Unidos, este álbum a primera vista parecería una oda a la cultura del Tio Sam, o para otros, un intento de llegar al mercado gringo. Ninguna de las dos, creo que se trata de un juego de sutil y delicada construcción, no es una sátira ni mucho menos una burla, es un simple experimento de Paddy McAllon, el obsesionado líder de la banda, para mostrar al mundo esas cosas que ellos admiran y no admiran de la cultura americana, con respeto, pero también con un maravilloso sentido del humor. Desde el mismo título del álbum, y con canciones con nombres como Hey Manhattan!, Cars & Girls o The King of Rock 'N' Roll, es claro hacia dónde va la temática del disco, pero McAllon fue un gran compositor, y las canciones van más allá, sus letras tienen más elementos, juegos de palabras, frases aparentemente absurdas, pero todo lleno de gran significado y valor.

Su canción más popular fue The King of Rock 'N' Roll, acompañada de un extrañísimo y divertido video, canción que muy seguramente han escuchado en muchas ocasiones, y si no es así, igualmente tendrán la sensación de que así ha sido. Eso es el pop.

(hot dogs, jumping frog, albuquerque, la la la la la laaa)

Radiohead - All I Need (nuevo video)


Elbow - The Seldom Seen Kid

Si algún día me pidieran decir algo malo de Elbow, no solamente respondería que soy la persona menos indicada para contestar algo así, sino que también intentaría persuadir a mi interlocutor de todo lo contrario. No podría decir nada malo de una banda que literalmente se ha hecho a pulso para lograr moldear un sonido que los hace únicos. Un grupo que en todo momento ha estado en su propia isla, apartados y lejos de las vanidades del mundo de sus contemporáneos, y sin embargo, mantienen una fuerte coherencia y una refinada claridad en todas las cosas que hacen. Pocas bandas de hoy en día pueden decir eso, pocos grupos pueden levantar la frente y respirar profundo ese aire lleno de orgullo que una banda como Elbow tiene derecho a respirar.

Estos personajes de Manchester nos regalan en este 2008 una verdadera obra de la buena música. La voz de Guy Garvey es la mejor que ha tenido en toda su carrera, la producción de este disco es absolutamente magistral y los músicos demuestran una dedicación incansable por su trabajo. Las canciones de Elbow siempre están en un punto intermedio entre el himno a cantar con voz henchida y todos esos pequeños detalles que requieren ser oídos con la mayor precaución y cabeza fría para no perder el sentido de la belleza. The Seldom Seen Kid tiene la fortuna de lograr que ese punto intermedio sea más inmediato, más fácil de alcanzar y de tener toda su grandeza de primera mano.

El álbum empieza con una canción muy bonita, Starlings, llena de emociones, de una percusión que va al ritmo de la respiración y unos sutiles arreglos que crecen y se suspenden en el aire sin mayor complicación, muy al estilo de los primeros discos de Elbow, pero menos etéreo y más aterrizado. Bones of You le da paso a la intensidad que va estar presente en el resto del disco. Mientras que Grounds for Divorce, el primer sencillo, nos trae a una banda muy seria, madura, que es capaz de cantarnos con un whiskey en la mano mirándonos directamente a los ojos, con fuerza, confianza y seguridad.

Impresionante la grandilocuencia con la que empieza una canción como Loneliness Of A Tower Crane Driver, para internarnos en uno de esos viajes por ambientes, cuevas, pasajes desconocidos de sonidos, ecos e intensidad, lo que logra Guy Garvey y su banda en el minuto 3.44 de la canción no tiene precio ni comparación. En Fix tenemos a Elbow con una canción al estilo Tindersticks, piezas que logran mantener pequeños dramas y pasiones con infalibles coros y golpes de piano. One Day Like This es uno de esos jugueteos con una orquestación que crece, hace pausas, da vueltas, todo con una fuerte carga de optimismo mientras se acerca al final del álbum. Porque el final de álbum es todo lo contrario, una íntima y delicada canción homenaje a un gran amigo de la banda, Bryan Glancy. Si usted gusta de esos discos llenos de detalles, sin exagerar los lugares comunes, sonidos efectivos que nunca pierden calidad, y al contrario, ganan mucho a medida que se escuchan. Este es el disco para usted

Elbow ha llegado a un punto difícil de lograr y manejar para una banda cualquiera, la madurez, punto que ha detenido muchos procesos en materia de historia musical, para recordar unos muy recientes, el britpop, el sonido Madchester, el por estos días desempolvado Trip-Hop, el new-wave, el grunge, etc, etc; punto en el cual supieron retirarse muchos de la oleada original de indies de los noventas con Pavement a la cabeza (por cierto, ya vieron ese festival que se llevará a cabo en la ciudad de Nueva York con un núcleo importante de bandas noventeras, nostálgico sí es, pero me pregunto, ¿Será que a los indie-kids de hoy en día les interesará? En fin), hablando de la madurez de las bandas, va a ser muy interesante ver a muchos de los indies de hoy en día en esas, los que superan esa barrera de una forma decorosa y digna ya han ganado mucho, y digo digna porque hay grupos que al llegar a su etapa madura terminan diluyéndose de una forma muy complicada (ej. Blur), se pierden o simplemente se repiten tratando de hacer una forzosa cita con glorias pasadas. Este 2008 nos ha traído tremendas muestras de lo que una banda tiene que asumir al llegar a su edad adulta. Elbow ha tenido que recorrer un largo y difícil camino para ser lo que es hoy en día, la critica nunca estuvo de su lado y la popularidad mucho menos. Algunos dicen que este es probablemente el último disco de Elbow, ojalá no sea así, y si lo es, no importa, ya dejaron una marca imborrable en las mentes de muchos. A veces siento que Elbow ha estado todo este tiempo preparándonos para el día en que se consagre a Newborn, su gran canción, en la obra maestra que tiene que ser. Este álbum pone a la banda, una vez más, a disposición del mundo, pero parece que el mundo es muy pequeño y limitado para lo que una agrupación como Elbow es. Como Elbow no hay dos.