Green Fields: la mejor del 2007

Mi canción favorita del 2007 no es del 2007, así como posiblemente el álbum del 2007 no sea del 2007 (por decir algo, los de Animal Collective o Panda Bear suenan a una resurrección no muy contemporánea de The Beach Boys, o el de LCD Soundsystem que suena a post punk + krautrock, o si nos vamos por los lados de M.I.A. suena a mezcla de ESG + Slits, el de Radiohead siendo un buen disco hubiera podido ser publicado en el 97, 87 o incluso 77, en ese orden de ideas quizá el verdadero disco del año sea Blackout de Britney Spears, el cual refleja magistralmente lo que es el pop de nuestros días), mi canción favorita es un remake de una canción que Damon Albarn cedió a Marianne Faithfull unos años atrás, y la cual volvió a retomar con unos ligeros cambios en las letras y en los arreglos para incluirla en su disco con The Good, The Bad & The Queen. Decía en un post anterior que posiblemente la canción del año podría estar caracterizada por una fuerte carga de nostalgia, algo que se evidencia en esta pieza tan británica como los dientes del príncipe Carlos. Es un himno a esas cosas del ayer, a Parklife, al sol de diciembre, al 2007, a los campos verdes, a los juegos en las calles y la ingenuidad. Yo creo que Green Fields es una de las dos mejores canciones que ha escrito Damon Albarn en esta década, la otra es Out Of Time, y podríamos incluir una tercera, Good Song. Las dos últimas las solía tocar con una banda llamada Blur. Cuando escuché por primera vez Green Fields pensé que estaba al frente de una de las mejores canciones de la década, y lo sigo creyendo, es una de esas piezas que se convierte en clásico de inmediato.

Se nos fue este 2007 y mi falta de disciplina y seriedad con este blog no me permitió reseñar muchas de las otras canciones que me gustaron en estos 12 meses, hizo falta reseñar y escuchar cosas de Grinderman, The Shins, Ween, Super Furry Animals, Liars, The Go! Team, Ian Hunter, Arcade Fire, The Clientele, Thurston Moore, Radiohead, Von Südenfed, Gogol Bordello, Los Campesinos, y algunos más. Se nos fue este 2007 y con él algunas de las mentes más brillantes del siglo pasado: 'El Negro' Fontanarrosa, Vonnegut, Stockhausen, Ingmar Bergman, Lee Hazlewood, Salmona, Tony Wilson, Rostropovich; hubo muertes de todos los calibres, hasta López Michelsen dejo de existir. Se nos fue este 2007 y es la bienvenida al final de la primera década de este milenio, no olviden leer un libro de vez en cuando, no comer muchas grasas, hacer algo de ejercicio, no pelear con el vecino, tratar de mantener algo de armonía con sus compañeros de trabajo y recuerden que el alcohol sigue siendo una de las formas más bonitas y glamurosas de destruir el cerebro. Que tengan un muy buen 2008 y que el 2007 no haya sido tan malo, Feliz Año.

The Dodos - Fools

Hice una promesa de hacer lo posible por evitar todas estas bandas indie-pop fotocopias de otras sin ninguna gracia y nada nuevo que ofrecer. Lo he logrado, eso creo. Pero evitar esta canción es imposible, Fools, es el primer sencillo de este dúo de San Francisco llamado Dodos. Gran canción que hace pensar que el 2008 no será tan malo.



Tomorrow - Strawberry Fields Forever

En esta semana de hablar cualquier cosa acerca de The Beatles, quiero recordar esta versión que hace la banda Tomorrow de la canción Strawberry Fields Forever. Sin ser muy popular (ni la banda ni el cover), Tomorrow fue una banda que sólo publicó un disco por allá en el año 1968. Todo el álbum es una serie de canciones realmente alucinantes, un trabajo que respira psicodelia británica por todos los poros. Incrustada en la mitad de disco solamente hay una canción que no es original de la banda, se trata del clásico de Lennon y McCartney - bueno, pues clásico para nosotros, para 1968 Strawberry Fields era una canción que apenas contaba un año de vida.

La versión no desentona en ningún momento con la línea del álbum. El cover que mantiene de forma casi religiosa la estructura de la canción que apareció a comienzos de 1967, sobresale en todo momento por quitarle un poco esa solemnidad oscura que tiene la canción original, inyectando algo más de colores psicodelicos, ampliando espacios y haciéndola más oxigenada. Además, lanzarse a hacer un cover de una canción tan compleja habiendo transcurrido apenas un año de su lanzamiento no es tarea fácil, tampoco es el cover más rápido que artista alguno haya hecho en la historia de The Beatles, bien conocido es por todos la historia de Jimmy Hendrix y el Sgt Peppers. Puedo decir que es una versión arriesgada, perfectamente ejecutada, además tiene una secuencia de bajo realmente sorprendente. Y por lo general, cuando alguien se atreve a hacer covers de este tipo de canciones de The Beatles, siempre terminan sonando a una versión para dummies de la canción. Este caso es una de las contadas excepciones, y aunque posiblemente no supere a la original (nadie no lo podrá hacer, ni los propios Beatles), es un cover muy bien hecho y de gran factura.

The Beatles & Monty Python

Soy tan fanático y obsesionado por Monty Python como lo soy por The Beatles. Bueno, pues no soy de aquellos fans que no pierde ocasión para citar cada frase o recordar situaciones y escenas de los Python, pero si profeso gran admiración por la tropa de comediantes. Y pues las relaciones entre el cuarteto de músicos de Liverpool y los humoristas se antojan en muchos sentidos. Para empezar hay que ponerlos en contexto cronológico. El primer programa de Monty Python apareció en el aire en la televisión británica en Octubre de 1969. El programa titulado Monty Python's Flying Circus revolucionó la historia y la forma de hacer comedia en el mundo. Su impacto fue tan grande que aun hoy en día siguen siendo influencia para cualquiera que se jacte de hacer buena comedia. Hay algunos que incluso los llaman los Beatles de la comedia. La forma de abordar las situaciones cómicas y la estructura del programa fueron su firma, las escenas o sketches tenían un estilo surrealista basadas en el absurdo que en ocasiones lograban una gran carga de critica social en ellas, todo se sumaba a las animaciones de Terry Gilliam que daban un toque único para crear todo un mundo que llamaron el Circo Ambulante de Monty Python. La serie de televisión tuvo 45 capítulos, luego de ello filmaron 3 excelentes películas e hicieron varias presentaciones en vivo.

Para esos días de finales de 1969, The Beatles estaban a punto de empezar a ser un recuerdo más. Y quizá la primera conexión, o por lo menos la más clara entre el cuarteto y los Python, es George Harrison. El Beatle nunca negó ser un gran admirador del programa de televisión y alguna vez, luego de la separación del cuarteto, dijo que el "espíritu" de The Beatles se había transmitido a Monty Python y que el programa había sido de gran ayuda para superar el trauma que le dejó la separación del grupo. Tan es así, que Harrison financió algunos de los posteriores proyectos cinematográficos de los Monty Python, además de ser amigo personal de algunos integrantes de la tropa. Vale la pena recordar que Eric Idle, uno de los miembros originales de Monty Python, es el cerebro detrás de The Rutles (banda ya reseñada en este blog), y en cuyo documental (The Rutles, All You Need is Cash) hace aparición George Harrison en el papel de periodista. Otro hecho que vale la pena destacar aparece en el libro autobiografía de Monty Python, según cuentan, The Beatles tomaban un descanso en sus sesiones de grabación para ver el programa de televisión de Monty Python. Se asegura incluso que llegaron a enviar una carta de felicitación a la BBC por la transmisión de tan excelente programa. Carta que los Python nunca recibieron.

Ringo Starr apareció en algunos capítulos de la serie de televisión, por lo general nunca decía nada. Y John Lennon en diferentes entrevistas hizo referencia al equipo de comediantes y a lo mucho que le gustaba su trabajo. Y aunque luego de la separación del cuarteto, las relaciones entre Paul McCartney y Monty Python no son tan claras, se dice que en alguna ocasión, el ex-Beatle invitó a Graham Chapman (ex-Chapman, murió en 1989) al lanzamiento de un álbum de Wings.



Algo que no había notado y por lo cual se me ocurrió escribir este post, es todo el ambiente Pythonesco que se respira en Help!. Viendo la nueva edición de Help!, es fácil notar como hay cosas que se relacionan de inmediato. No solamente en la estructura de la película o el manejo de los diálogos, pues alguno podría asegurar que esa parte no corresponde a ellos. Sino también en las actuaciones y el slapstick, hay a las claras cierta similitud entre cosas de Help! y todo el cuento de los Monty Python, y cabe aclarar que Help! salió al mercado casi 4 años antes del primer episodio de Monty Python's Flying Circus. Quizá eso era parte del "espíritu" del que hacía referencia George Harrison.

Y si de encontrar relaciones en el otro sentido se trata, los Monty Python también hicieron su entrada en diferentes ocasiones al ámbito musical. Sus programas de televisión y sobretodo sus películas están llenas de números musicales muy pegajosos, con una fuerte influencia McCartney en ellos. Para recordar algunos, The Lumberjack Song (en una presentación en vivo de este número, George Harrison hizo parte del coro, nadie lo notó), Every Sperm is Sacred, The Galaxie Song, y quizás no sólo una de las mejores escenas de la historia del cine, sino también una de las mejores canciones de todos los tiempos: Always Look on the Bright Side of Life, de la película Monty Python's Life of Brian.



Para el concierto tributo a George Harrison, algunos de los Monty Python hicieron parte del homenaje. Interpretando dos canciones: Seat on My Face y The Lumberjack Song.



Sin The Beatles el mundo hubiera sido muy diferente, y sin Monty Python el mundo muy seguramente se hubiera perdido de cosas como Little Britain, The Simpsons, The League of Gentlemen, Saturday Night Live, Blackadder y Rowan Atkinson, Eddie Izzard, South Park, Arrested Development. Y en Colombia nunca hubiéramos tenido algo como Leche, esa maravillosa serie para la televisión escrita por Daniel Samper, Bernardo Romero Pereiro y Jorge Maronna (integrante de Les Luthiers que en varias ocasiones han citado a Monty Python entre sus influencias).

Para tener en cuenta:
Village Idiots
La filosofía en el fútbol
La palabra SPAM en el vocabulario de la Internet viene de aquí

I Am The Walrus: 40 años

I Am the Walrus es exceso, abundancia, libertinaje, abuso y violencia, lujuria musical, subversión y rendición, narcisismo. Es una canción punk por deficiencia y una canción progresiva por suficiencia. I Am The Walrus define y destruye la historia del rock; minimiza la historia del pop, la condensa, la sublima a un punto único. I Am the Walrus es la canción que siempre le hubiera gustado componer a Zappa. Es la referencia histórica de que la humanidad existe en todas sus facetas: avaricia, amor, crueldad, humor, desgracia, generosidad, felicidad, miseria, mezquindad, egoísmo, sordidez, belleza. Es The Beatles a más no poder, es la suma de todas y cada una de las piezas musicales hechas por el cuarteto. Es desafiante en cualquier sentido. I Am The Walrus nace donde muere el rock. Escuchar I Am The Walrus es la prueba fehaciente de que estamos vivos y la evidencia certificada de que vamos a morir. Existe porque no hay un más allá propio para existir. I Am The Walrus es impenetrable y todo lo que esconde lo seguirá escondiendo. Es una entidad que representa el totalitarismo sonoro, es una canción defensiva y agresiva con toda su fuerza. Y es mi canción favorita de todos los tiempos.

I Am The Walrus forma junto a A Day In The Life y Strawberry Fields Forever, el ménage-à-trois de Lennon, el threesome de la discografía Beatle. Strawberry Fields Forever fue la primera en ver la luz en cuanto a la cronología de composición, luego vendría A Day In The Life y finalmente la mórbida I Am The Walrus que encuentra en las dos anteriores un refugio y una base para su existencia, aunque finalmente termine sosteniéndose en el aire por sí misma. De nuevo, y al igual que en las otras dos canciones, Lennon descubre en Ringo su mejor aliado, con unos golpes de batería que son capaces de producir una arritmia cardiaca. Mantener esa cohesión rítmica con unas secuencias de batería tan exactas y perfectamente puestas, no es una tarea fácil.

John Lennon dijo alguna vez que le gustaba mucho I Am The Walrus porque es el tipo de canción que puede seguir generando y manteniendo interés luego de cien años. Llevamos cuarenta y esperaremos ansiosamente otros sesenta para descubrirlo.