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The Kinks - Strangers

¿Para dónde vamos? No lo sabemos. La cadencia de esta canción es llevada por una percusión que marca unos latidos fuertes y permanentes. Una genialidad compuesta por Dave Davies para el disco Lola Versus Powerman. La interpretación es brillante, la emoción y tranquilidad en cada una de las frases convierte las palabras en proverbios: Somos extraños en este camino que decidimos andar; no somos dos, somos uno.

Tal vez es una canción que habla del miedo a morir. Pero es más general, habla del fin de las cosas, habla de ver el final y no saber qué hemos hecho, pero no lo hace de forma nostálgica. Se trata de asumir el fin con optimismo: Y si la mano que me ofreciste sigue abierta para mí, entonces te seguiré por donde quieras; venimos de la tierra que sólo produce perdedores, por eso compartimos este camino; vigilando nuestra boca y cuidando nuestro diálogo, hasta que la paz nos encuentre.

La canción se acaba mientras el latido se aleja, lentamente desaparece: es el fin.

The Kinks trabaja en nuevo disco

Definitivamente la noticia más grande, importante e histórica del día es que The Kinks está trabajando en un nuevo disco. (Let's all drink to the death of a clown)

The Fall - Victoria

La imagen que ustedes ven fue publicada por el excelente blog de la emisora WFMU. Y la razón por la que últimamente es tan aburridor asistir a conciertos es claramente mostrada en la foto: los bloggers, o los enviados de los bloggers, o los chupasuelas de los bloggers que quieren tener en exclusiva (no sé para qué diablos) la foto de los artistas cumpliendo su trabajo. Ni los de las cámaras disfrutan el concierto, ni dejan que las otras personas lo disfruten. La internet es importante, la labor de expandir y dar a conocer la música lo es más, pero cuando los métodos y las formas de lograr las cosas se llenan de ruido, es preferible nada a una impresión distorsionada de lo que pasa. No más cámaras en los conciertos, por favor.

A eso le sumamos un post que apareció en Idolator hace unos días, algo pretencioso y arrogante hay que decirlo, pero que al final saca unas conclusiones interesantes de lo que ocurre actualmente en el mundo de los blogs de música, si tienen tiempo lo recomiendo. En resumen, el autor muestra su descontento con la forma como los blogs están tomando hoy en día la labor de mostrar y difundir las cosas.

Y es que todo está entrando en una inmediatez muy peligrosa: quién saca primero la reseña de tal disco, cuál muestra primero la canción, quién tuvo la exclusiva del video, quiénes estuvieron en el after party del concierto. Todo el mundo quiere sentir algo de exclusividad con algo, y eso no es malo, pero es bueno recordar que la música de alguna forma o no, es un arte, y los que muchas veces escogemos a la música como forma de vida, lo hacemos precisamente porque se aleja de la sucia cotidianidad de lo habitual, del último minuto, de la última hora. Y lo urgente, una vez más parafraseando a Mafalda, no está dejando tiempo a lo importante.

De momento, un muy buen video de The Fall, de la época en la que no había internet, aunque según Mark E. Smith, los fans de The Fall fueron los que inventaron la internet en 1982. La canción es un cover de The Kinks.



A Well Respected Kinks

Cualquiera que haya entrado a este blog más de tres veces (es difícil, yo lo sé) sabrá de mi amor por The Kinks. Como alguna vez lo dije, y como lo seguiré diciendo: por culpa de The Beatles, The Kinks no es mi banda favorita de todos los tiempos. Pero hay momentos de momentos, y cosas de cosas. Que la música de The Beatles sea usada en cualquier tipo de situación penosa no es nuevo para nadie, es más, a veces pareciera como si las canciones del cuarteto estuvieran específicamente diseñadas para eso, al fin y al cabo son The Beatles, uno de los sucesos comerciales más importantes de los últimos 100 años. Entonces, es por eso que uno se tiene que aguantar a The Beatles en muchas y variadas situaciones: anunciando unos calzones, vendiendo un cepillo de dientes o un limpiador de pisos, como música de fondo en los centros comerciales, como banda sonora en cualquier comedia romántica, en versiones lounge, salsa y hasta en charangos de música andina. Eso no es nuevo y no genera sorpresa alguna. Pero que se use a The Kinks para ese tipo de cosas logra más que sacarme de las ropas, ya tuve mucho sufrimiento y dolor en el estomago cuando se usó una canción de Nick Drake para anunciar un carro.

El problema que tengo ahora no es con usar a The Kinks, ellos son una banda muy buena y de mucho reconocimiento, es lógico y hasta usual que los utilicen. Por ejemplo, para cosas comerciales siempre estuvo You Really Got Me. The Kinks también han salido en muchas bandas sonoras - gracias Wes Anderson!!. El problema está, en que se metieron de forma grosera con una canción que representa mucho para mí, y me dio mucha tristeza el ver, como en la pasada entrega de los premios Oscar, cuando se entregó el premio a mejor guión a la película Juno, mientras la escritora salió a recibir el premio, sonó una triste y nauseabunda versión light de A Well Respected Man. Bastante ofensa es para mí que se use A Well Respected Man en soberana película tan mediocre, tan llena de clichés y humor gringo tan malo (valga la redundancia), como para que rebajen y degraden todavía más la canción en una versión para consultorio odontológico. Y la mejor forma de respetar A Well Respected Man y a los mismos Kinks es nunca volver a ver Juno, de esa forma puedo mantener el lindo recuerdo que tengo de la canción.

La historia de todas las cosas que hice en mi adolescencia por encontrar esa canción podría ser digna de un libro, y aunque buscar canciones y discos es una de esas habilidades que con la llegada de Internet se volvió obsoleta, no puedo negar que las pericias que tuve que hacer en Bogotá para conseguir la canción, despiertan en mí una cosa que creo algunos llaman orgullo.

Aquí les va una lista corta y muy privada, de algunas de mis canciones favoritas de The Kinks, encabezada, como tiene que ser, por A Well Respected Man:

de sietes: The Kinks - Something Else (1967)

¡Esto es lo mio!. Y si no hubiera pasado gran parte de mi niñez y toda mi adolescencia escuchando a The Beatles, muy seguramente mi banda favorita de todos los tiempos sería The Kinks. A eso tengo que agregar una confesión, por momentos me siento muy mal por no brindar a esta banda el tiempo que merece, es más, este blog ha descuidado de forma grosera e injusta a semejante banda que está y estará en mi corazón por el resto de mis días. Pero nunca es tarde, y acá estamos para hacer que Ray Davies y su tropa nos perdonen. Para eso empezamos por reseñar este disco de 1967, y que no puede faltar en nuestra muy resumida selección de discos publicados en años terminados en siete.

The Kinks son la verdadera esencia del rock británico, son la espina dorsal de 40 años de tradición en el estilo refinado y a veces melancólico que caracteriza el pop y el rock de las islas. Y la culpa de que haya vuelto a escuchar este disco la tiene Wes Anderson, sí, otra vez él. La semana pasada tuve oportunidad de ver The Darjeeling Limited, la última película de Anderson. Y en la banda sonora hay tres canciones de The Kinks, que aunque no son del álbum Something Else, fueron suficiente para recordar que sin importar los Lennons-McCartneys, Zappas, Enos o Bowies que existan en el mundo, siempre hay que escuchar a los Davies. Y yo no sé como hace este señor (Anderson) pero siempre, siempre me deja impresionado con la selección musical para sus películas, pero más impresionado me deja la forma en la que cada pedazo de música encaja perfectamente con las escenas. Y no sé ustedes, pero hay cierta clase de raro orgullo cuando en esas películas que a uno le gustan, incluyen música de la bandas de nuestros afectos. Eso me paso con The Darjeeling Limited, y a la vez que sentía ese raro orgullo, había una oscura sombra de verguenza sobre mi humanidad por aquello que dije hace un rato: el no dedicar el tiempo que merece tan soberbia banda.

Pero no sé por qué estoy hablando de películas y de mis traumas con The Kinks, si lo que quiero mostrar a ustedes es Something Else. Un álbum que para muchos es primordial en la vida de The Kinks, y sobretodo de Ray Davies como compositor, este disco es uno de los pasos importantes para que Davies se convirtiera en uno de los más grandes contadores de historias de la música británica. El disco comienza con un tremenda canción, David Watts, canción que luego haría famosa en los días del post-punk The Jam. Death Of A Clown que fácilmente puede ser la mejor canción para embriagarse es una de las clásicas de The Kinks. Este disco también cuenta con una de las canciones más bonitas de la banda, No Return, una joya con un estilo muy bossanova y a la que los siempre fans de The Kinks, Yo la Tengo, rindieron homenaje con un muy buen cover publicado en un EP de 1998. Canciones como Harry Rag, Afternoon Tea, Tin Soldier Man pueden estar en cualquier antología de canciones que solamente pueden ser compuestas por británicos.
Lo que algunos critican de este disco es la falta de temática y conexión entre sus canciones, algo que haría famoso a The Kinks en sus posteriores trabajos, sin embargo, este álbum, cierra con Waterloo Sunset, considerada una de las mejores canciones de la historia del rock y declarada por algunos como un himno de la vida inglesa.

Y mientras en 1967 algunos estaban ocupados haciendo psicodelia y metidos en esa escena hippie pecuecuda de San Francisco el verano del amor y demás mentiras. Y mientras algunos otros como Zappa, Beefheart, Velvet Underground, Godz! estaban ocupados tratando de dar un patadón en el trasero a los hippies y haciéndose los raros. The Kinks no querían nada de eso, no tenían ninguna intención de ser The Beatles ni The Rolling Stones, ni parecerse en lo más mínimo a The Who. A Ray Davies sólo le interesaba hacer música, y es por eso que Something Else no se parece a nada de 1967. Este álbum es una muy buena colección de canciones perfectas, no es mi disco favorito de The Kinks, pero sí uno de los que más me gusta.


the kinks - something else(1967)