Pixies - Surfer Rosa (1988)

Hace unos días hablé sobre los problemas del indie durante los últimos años. En aquella ocasión dije muy por encima como desde hace cerca de 20 años se viene haciendo uso de la palabra indie para representar a un genero o movimiento que hoy en día cuenta con una historia, una larga discografía y una importante audiencia. Yo diría que uno de los discos al cual los indie le deben mucho y le tienen que agradecer esta vida y la otra, y que de alguna forma ha marcado la pauta para el desarrollo musical de estas últimas dos décadas es el Surfer Rosa de los Pixies.

Fue en 1987 cuando esta banda de Boston salió al mundo con un EP que daba un adelanto y previo aviso a la humanidad de lo que iba a ser su primer LP, primer larga duración que contaría con la producción de Steve Albini (Big Black) y que saldría a los mercados británicos, en primera instancia, bajo el auspicio de la siempre visionaria casa discográfica 4AD y que llevaría el título de Surfer Rosa. Pixies supo poner sus pies en el fangoso terreno de la historia de la música popular con este álbum. Y lo hizo de la mejor forma.

Surfer Rosa siempre será un disco fresco, quizá porque así fue hecho, un grupo de estudiantes que se reúnen a afinar sus guitarras y a tocar unas cuantas canciones sin mucha conciencia de saber a qué se iban a enfrentar. Y se enfrentaban a una de las industrias más complejas y enredadas, con poco y nada de respeto por el arte y sus artistas: el rock. Pero aparte de eso, quién se va a negar a la fama, los viajes, la vida fácil, las mujeres y los triunfos. Eso también es el rock. Pixies disfrutó de todo eso, y seguramente de más. Pero también enfrentaron sus propios dilemas y contradicciones, los mismos que finalmente los llevaron a su separación y a dejar una gran lección y un legado musical de gran importancia.

Surfer Rosa aparece en medio de un escena independiente gringa algo divida, que tenía por un lado la resaca propia del new wave y los no wave de New York, y por otro lado una especie de "contracultura" hecha por el hardcore punk que dominó gran parte del comienzo de la década de los ochenta. Esas dos cosas sumadas con una emergente estampida de bandas universitarias dieron lugar a que los Pixies pudieran lograr algo único, un sonido que mantenía las reverberaciones de las guitarras del punk con algo de los giros melódicos del sonido new wave. Y de esa forma también, Boston y sus alrededores se convertía en un referente más dentro del mapa de la música "alternativa", bandas como Morphine, Throwing Muses y posteriormente las mismas Breeders deben mucho a Surfer Rosa. Pero también le deben mucho todas las bandas indie, grunge y demás sonidos que se vienen publicando en los últimos 20 años.

2 comments:

Eduardo Osorio dijo...

Le gusta Breeders? Le tengo tiquete gratis para ese también.

El Chato Heston dijo...

Los ví en el 2004, en Boca Raton. Son leyenda, principalmente por el Come On Pilgrim y el Doolittle; luego no pudieron reeditar logros. Y sí, son decenas de bandas las que le deben paternidad.

Buen post, saludos.