de sietes: Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967)

Desde el mismo día de publicación de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, todos los clichés del mundo se han quedado cortos al hablar de este disco. Que la mejor carátula, Sí; que el mejor disco de la historia, también; que A Day In The Life, por supuesto; que el primero en tener esto, claro; que el único en tener lo otro, sin duda; que el verano del amor, es verdad; que redefine la historia de la grabación, Sí. Fácilmente podría hacer el post más largo de este blog hablando de corrido sobre todos y cada uno de los detalles y secretos encerrados en este disco: canción por canción, la posición de los micrófonos en el estudio, de los amplificadores, las sesiones de grabación, los días que Lennon tuvo gripa, que Ringo tuvo que ir al odontólogo, todo. Hasta incluiría una pequeña biografía del colombiano que tocó en la orquesta de respaldo a The Beatles para el Sgt. Pepper. Pues no creo que haga eso, esas tareas las hacen mucho mejor un Gustavo Gómez, un Andrés Duran, quizá un Manolo Bellón y hasta llamaríamos al maestro Luis Villa para hacer más caricaturesco el asunto. En cambio relataré a ustedes algo de mi experiencia (que puede ser bastante aburrida) con este disco desde el día que lo escuché por primera vez, me parece que es la única forma de recordar este disco, hoy, cuarenta años después de su aparición en el mundo.

Eran grises, interminables y lentos aquellos días, ir al colegio era una buena labor de ignominia, el tiempo frente a un televisor esperando el próximo mundial de fútbol era lo que daba sentido a mi vida, el trompo, la correría en tarde de domingo, el amor, un cuarto solitario, aquella ventana, los escenarios... Mentiras Mentiras, qué dijeron: se puso sentimental Mr. Mustard. ¡Pues No! Además parece canción de Fito Paez, ¡Qué horror!

Me pongo serio. La cosa fue relativamente fácil, no sé de dónde salió el dinero suficiente, pero mi primer recuerdo es caminando por la Carrera Séptima de Bogotá y entrando a una de las tiendas de Discos Fama del centro de la ciudad. Adquirí la única copia que tenían en cassette, para esos días los reproductores de CD no eran muy populares, menos en mi casa, que el primer aparato que existió de esos fue ya entrados en los noventas, tiempo después de la apertura económica pero traído de Maicao. En fin, la cosa era que sí tenía mi walkman muy bien cuidado, y no esperé a salir de la tienda para empezar a escuchar el famoso álbum. No sé por qué, pero ahora recuerdo que una de las canciones que más quería escuchar era She's Leaving Home. Así que cuando empezó a sonar Lucy In the Sky With Diamonds, adelanté un poco, me detuvé unos segundos antes del final de Fixing a Hole y escuché de corrido She's Leaving Home junto a Being For The Benefit Of Mr. Kite. Otras de las canciones que quería escuchar era Lovely Rita y el reprise de Sgt Pepper's. Recuerdo también que el álbum no me pareció la gran cosa, y que A Day In The Life me parecía una canción tan normalita, días antes de eso había escuchado cosas del Magical Mistery Tour y estaba convencido que Fool On The Hill era la mejor canción del cuarteto y de lejos superaba a A Day In The Life. Unos años después la perspectiva cambió un poquito, pues ahora considero que A Day In The Life es una de las creaciones artísticas mejores logradas de ser humano alguno.

Recuerdo también que no me separaba de aquel cassette, por mucho tiempo me acompañaba a muchas cosas, un día hasta se enredó la cinta en el equipo de sonido de una tía, qué tragedia. Luego aprendí que el Sgt. Pepper no es para estar escuchándolo por ahí en cualquier lugar. Pasó mucho tiempo para acostumbrarme a escuchar el disco por completo, de comienzo a fin, sin saltar, sin hacer pausas. Era muy difícil lograr eso, y era porque cada que escuchaba alguna canción la devolvía para escucharla de nuevo. Así podía pasar horas escuchando una y otra vez Lucy in the Sky with Diamonds, o darle la vuelta de inmediato al cassette y ahí estaba Sgt. Pepper's Reprise y A Day In The Life. Creo que cuando me acostumbre a escuchar el disco completo fue cuando tuve el disco en CD. También fue de los primeros discos de The Beatles con los que empecé a 'analizar' las canciones, esto era simplemente tratar de escuchar cada milisegundo con lupa, cada coro, cada acorde, cada sonido, los instrumentos trataba de separarlos en mi mente, esto se hacía de alguna forma fácil con el cassette y un buen par de audífonos, ejercicio que por cierto volví a hacer hace poco con la versión en vinilo del disco. Recuerdo escuchar el disco completo haciéndolo solo con el audífono derecho o el izquierdo, dependiendo del ánimo, el tiempo y el aburrimiento del momento. Me gustaba mucho hacer eso con Within You Without You, Lucy in The Sky With Diamonds, Being for the Benefit of Mr. Kite y Lovely Rita, sobretodo las dos últimas que por alguna extraña razón siempre me han parecido canciones muy misteriosas, como si escondieran muchas cosas no perceptibles para el oído humano.

Como les decía hace un rato, para mí el Sgt. Pepper no era más que una colección de excelentes canciones, y cuando entendí el concepto del álbum como tal, fue cuando preferí escucharlo como un todo, de comienzo a fin, sin interrupción alguna. Lo más importante de Sgt. Pepper, y algo que lo hace diferente a cualquier otro gran disco de la historia, es la forma como logró cambiar el mundo de la música pop, el concepto de álbum (diferente a álbum concepto, cosa que Sgt. Pepper no es), técnicas de grabación, de promoción, en general todo el mundillo que giraba alrededor de la música grabada cambió y tuvo un avance mucho más que sobresaliente con el lanzamiento del disco de los Fab Four.

Y es que algo que creo que me hace fanático de The Beatles -y creo que a muchos que lo son- es el simple hecho de nunca poder descubrir las canciones en su esencia. Todas las canciones y obras musicales tienen un proceso muy intimo con su oyente, empezando por el acercamiento más primario a la canción, pasando por un conocimiento y luego un descubrimiento de la misma. Estoy convencido de que cuando algo nos deja de gustar es porque hemos descubierto todo y la pieza musical no tiene nada más que ofrecernos. Con The Beatles me pasa que cada que escucho algo de ellos, se me hace completamente difícil descubrir qué hay detrás, siempre es -y ahí viene un cliché más- una experiencia nueva. Llevo muchos años tratando de saber qué se esconde, cuál es el misterio, qué hace que la música de estos cuatro sea diferente a la de otros cuatro, qué maldito conjuro hay metido en todos los discos, en cada una de sus canciones, moriré sin saberlo. Y mi amor por la música está enteramente relacionado con eso, intento darle una respuesta a esas preguntas, cuando escucho más y más música, cuando compro más discos, cuando me interno en el mundo del sonido, con el único y codicioso objetivo de entender y convencerme qué hay de oculto en el universo del popular cuarteto. Es por eso que como ya lo he dicho anteriormente: Entre más música escucho, más me gusta The Beatles.

Y pues empecé hablando de mi experiencia personal con Sgt. Pepper y terminé hablando de mi amor por la música. Era algo lógico, creo. Y también empecé hablando de clichés, y para muchos el ser un fan de The Beatles es uno de los clichés más grandes del mundo, puede que tengan razón, así como también tienen razón los que dicen que ser hincha de Brasil es muy fácil. Moriré siendo seguidor de esta banda, y hasta ese último respiro que este mundo me arranque, nadie me convencerá de lo contrario. También comencé este post hablando del post más largo de este blog, y ya ven ustedes, así fue. Y sí, también me puse sentimental.


the beatles - sgt. pepper's lonely hearts club band

6 comments:

Velvet dijo...

Ahh, tal vez parecido a mi expereriencia pero sin duda mejor contado. Lo leeré otra vez luego de este comentario.

Me gustó eso de que el SP "no es para estar escuchándolo por ahí en cualquier lugar". No pudiera estar más de acuerdo. Yo mismo lo oí por última vez hace algunos meses (bueno hoy lo he estado oyendo todo el día) pero la idea es que es exquisito y no quisiera que se me convirtiera en rutina escucharlo.

Y sí, hay que escucharlo todo, de golpe. Para eso fue creado.

Un saludo para el dueño del blog que se me antoja que cada que escribe de los beatles lo hace con la pasión que se merece el tema.

(Ahora a leer otra vez)

Schizoid dijo...

Es muy chistoso leer esta historia, me recordó la historia del primer disco que compré en mi vida (el "a night at the opera" de queen) y la experiencia de escuchar por primera vez el freak out de zappa (que incluso paul a nombrado como gran influencia para el sgt. peppers) también recuerdo todo lo que argumenté ante usted en contra de los beatles para cambiar totalmente mi posición precisamente tras escuchar este disco completo.
Realmente esta reseña me a traído recuerdos de todo tipo, en cierta manera esa experiencia de la que usted habla se repite cada vez que escucho un disco que vale la pena... otro gran post definitivamente

J. Sorel dijo...

Bonito post. Realmente es increíble que éste álbum o el Revolver soporten tanto desgaste, oírlos tantas veces y que sigan dando posibilidades nuevas de escucha. Creo que mi momento preferido del Sgt, luego de "A Day in the Life" y "Within ..." es el ataque al piano en "Lovely Rita", que a veces siento como un toque salsero richie ray/boby cruz-esco.

Puede que no fueran los primeros en este caso y en muchos otros, como dice Schizoid, pero sí son los más entrañables.

Saludos.

N.Santamaría dijo...

Uno también tiene su corazoncito si?

El Chato Heston dijo...

Aunque reconozco al Revolver entre los discos que mas me han tocado, creo que uno nace para ser fan de los Beatles, o no. A mí me tocó estar del otro lado de la frontera (de igual manera, me divierte ver a Ronaldinho, Kaká y todos los monstruos, pero Dios sabe que nunca deliré con sus conquistas mundiales como lo hice con la de Argentina en el '86). Pero ese tal Páez si es un insoportable.
No por eso deja uno de admirar la devoción que le tienes a los Beatles. Y gracias por remontarnos a los años felices del cassette y el walkman (y el lapicero, para no gastar las baterías).
Saludos.

José Enrique dijo...

Mi recuerdo con este disco es como de los ochenta, unos lejanos noventa y unas semanas recientes. Me gusta más el blanco, pero a este no le quito su mérito.

Saludos....le cuento que me quieren para blogger en El Tiempo.

¿Cómo la ve?