T. Rex - Baby Strange

Sexy es una palabra que queda corta para este pedazote de canción de Bolan y compañía. The Slider es mi disco favorito de T-Rex, de hecho pienso que Metal Guru es el mejor opening track en disco alguno de los setenta, y con Baby Strange Marc Bolan demuestra su genialidad para componer canciones simples y altamente sofisticadas. El riff sesentero y el característico vocal de Bolan hacen de esta canción el más claro y lindo ejemplo del rock cósmico que a él le gustaba predicar.

Oooohh you're strange,
don't lame me baby strange,
don't lame me baby

Talk Talk - It's My Life

Me gusta el pop de sintetizador. Me gusta lo que se hizo en los 80, en donde prácticamente nació este género. O al menos se hizo popular, así suene a redundancia. Pero hay cosas que nunca me han logrado convencer. Con los New Romantics, por ejemplo, parecía desaparecer ese sentido personal tan importante en la canciones para darle paso a la moda, a los sonidos destellantes y a los colores. Y tal vez esa barrera la he encontrado con las cabezas más visibles del synthpop. Son canciones perfectamente ejecutadas y detalladamente producidas que suenan plásticas (y tal vez ese es su objetivo) pero que también alejan el sentido personal e íntimo que otras vertientes del pop se han esmerado en trabajar.

No pasa eso con It's My Life. Una canción que empieza extrañamente cálida y que se desenvuelve desde su primera línea (y título) con un tono egoísta y muy intimo.

Big Star - The Ballad Of El Goodo

Estaba apunto de publicar una entrada sobre Talk Talk y la intimidad en el pop, cuando desde todos los puntos cardinales de la Internet empezaron a salir noticias sobre la muerte de Alex Chilton, la mítica figura detrás de uno de los actos más populares en la historia de la música popular.
Cualquier cosa que se tenga que decir sobre Big Star seguro ya se ha dicho o se está diciendo en este momento en los millones de páginas y tributos que están por aparecer. Sólo puedo agregar que si alguna vez le encontré sentido a grupos como Yo La Tengo, Teenage Fanclub o REM, fue cuando finalmente me senté a oír los discos de Big Star. Y el pop de guitarras que se ha hecho durante los últimos años, en general, no puede tener más sentido que con los sonidos de Big Star.

David Bowie - Queen Bitch


La progresión de cuerdas en esta canción se siente tan natural. Y lo es. El famoso modelo de tres notas que se desgarran una tras otra al mejor estilo Velvet Underground (esto no es gratis). Sí, el mismo modelo que fue explotado por toda una generación punk y post-punk. Por eso Queen Bitch no suena tan lejos a los Modern Lovers ni tampoco a los Bunnymen.
Bowie nos entrega esta canción en un tono retador, casi pendenciero, y con un aire de superioridad que hace caminar a Zissou a 15 centímetros del suelo.

Elvis Costello - The Comedians

¿Qué motivaría a Alan Moore a citar esta canción en Watchmen?. Es difícil encontrar este tipo de canciones actualmente. Es decir, las canciones se encuentran, pero la forma frenética de consumir música actualmente poco tiempo deja para sentarse y disfrutar de estas piezas escondidas en trabajos de dudosa calidad, de esos discos que nadie se atreve a reseñar ni a defender. The Comedians está en la mitad de uno de esos discos. Y es ese frenetismo el que de alguna forma Watchmen critica y también alaba. Tal vez eso era lo que quería Moore, que nos sentaramos, por un instante, a pensar en esta canción. Y es una canción rara, su carácter contemplativo no logra llegar del todo,  lo único que logra, por momentos, es incomodar.

Elvis Costello reescribió esta canción para el disco de Roy Orbison del 89 (el que sería su último trabajo). En esa reedición la canción es más gruesa. El vocal de Orbison, evidentemente, logra llenar más espacios y a la vez es más intenso. Quizá el resultado que siempre quiso Costello. Pero sigo prefiriendo esta versión con todo y su incomodidad, con esa línea vocal que parece llena de errores, con ese piano que todo el tiempo está temblando, con esa inseguridad en las frases y con esa simulada ingenuidad.

Paul McCartney - Take It Away



Volvimos.

De esas canciones de Paul McCartney que tienen doble percusión y líneas de bajo desfasadas, que empiezan directamente con el coro y que se acaban en la mitad de un bridge, que tienen unos vocales extrañísimos y unas trompetas que tal vez sobran. Es decir, todo lo usual en una simple canción pop. Y hasta podría apostar que fue compuesta en cinco minutos.

Muchas caras conocidas en el video.

Lonely driver, out on the road,
with a hundred miles to go.
Soul survivor, carrying the load,
Switches on his radiooo.