Las cuatro de la tarde y no tengo ganas de nada, me digo "¿dónde estás muchacho de oro? ¿dónde está tu famoso toque mágico?" Yo pensé que sabías dónde se la pasan todos los elefantes, yo pensé que eras el príncipe coronado del reino de marfil. Mírate por un momento, no hay mucho qué rescatar, y esa amarga voz en el espejo que te dice: "Príncipe, necesitas afeitarte" Ahora, si tu puedes controlar tus inseguros dedos por qué no desenvuelves esa cuchilla de acero. Sí, así es. Hemos llegado a esto. Hemos llegado a esto y dime, ¿no te pareció largo y extraño el camino que nos tocó recorrer?
No hay agua caliente y la fría esta corriendo lentamente. Bueno, ¿qué esperabas de la clase de lugares en los que acostumbras a vivir? No bebas de ese vaso, está roto y desportillado. Esa no es la luz eléctrica, mi amigo, esa es tu visión que ya está borrosa. Cubre tu cara con jabón, así es, ahora eres Santa Claus, y tienes un regalo para todos aquellos que te aplaudan. Yo pensé que eras un hombre ágil, pero nunca pudiste seguir el paso. Eso que ves en el espejo es un funeral y se detiene ante ti. Sí, así es. Hemos llegado a esto. Hemos llegado a esto y dime, ¿no te pareció largo y extraño el camino que nos tocó recorrer?
Alguna vez existió una opción y una mujer de cabello castaño, tu pasaste algunos veranos recogiendo las moras que allí crecían; hubo una época en que ella era sólo una mujer, oh sí, una época en que ella era tan sólo una niña, y tu la abrazabas en las sombras donde crece la maleza. Y entonces subiste al pico de una montaña, y cantaste por todo lo que veías, y en cualquier lugar que vagabas el amor parecía ir contigo. Eso es algo difícil de recordar y hace que cierres tu mano con fuerza. Y entonces, ahí están, las venas sobresalen como grandes avenidas sobre tu muñeca. Sí, así es. Hemos llegado a esto. Hemos llegado a esto y dime, ¿no te pareció largo y extraño el camino que nos tocó recorrer?
Aún puedes encontrar un trabajo, ve y habla con un amigo. En la parte trasera de cada revista hay cupones que puedes enviar. Por qué no te unes a una religión de la Nueva Era, ellos te pueden devolver la esperanza, puedes encontrar el amor en dibujos sobre un papel. Pero ya usaste todos los cupones, excepto por ese que está escrito en tu muñeca junto a miles de sueños. Ahora Santa Claus aparece y tiene una chuchilla en su mano; y él se pone sus gafas negras y te muestra donde hay que golpear; y luego la cámara se mueve, se detiene en la maniobra, amigo, es un ensayo improvisado, es sólo un ensayo improvisado, tu sabes qué es esto, es sólo un ensayo improvisado.
Bueno, veamos qué es lo que hace que el anuncio de la EMI sea tan importante y por qué muchos de los fanáticos hemos estado esperando esas remasterizaciones por años. No pretendo entrar en mucho detalle porque no soy un experto, no sé nada de ingeniería de sonido y la verdad, lo poco que sé lo he aprendido por leer tanta basura de The Beatles. Tampoco soy un audiófilo, que me gustaría serlo, a quién no, pero no tengo el dinero ni los medios para ello. Sin embargo, trataré de poner en contexto muchas cosas y dimensionar un poco a lo que nos enfrentamos con esto de las remasterizaciones, que desde ahora lo digo, puede llegar a ser un total fracaso, como también puede llegar a ser uno de los hechos más importantes y sobresalientes de la era de la música digital. En las próximas semanas ustedes encontrarán en este blog una serie de posts aburridos y en ocasiones largos, creería que solamente interesantes para fanáticos de la banda, aunque espero que no sea así.
(sabrán ustedes perdonar el uso de tanta palabra fea, precisamente hoy, día del idioma) ¿Qué es eso de la remasterización? Pues para que exista remasterización, como el término lo indica, tiene que existir masterización. Entonces, ¿qué es una masterización? Un máster es la mezcla final que se obtiene luego de que el productor y los artistas han hecho todo su trabajo, la cinta máster es aquella que se transfiere a CDs, DVDs, Vinilos, Cassettes y por qué no, mp3s. De una cinta máster salieron todos los vinilos que en los sesentas conoció el mundo de The Beatles. Ahora bien, la cosa no es tan sencilla como parece, por lo menos no para esos días. La tecnología de grabación sufrió muchos cambios durante la década de los sesentas y por tanto, la música producida en aquellos días también. Para empezar, The Beatles empezó su carrera grabando en cintas de dos pistas, quiere esto decir que en ocasiones los vocales iban por una y los instrumentos por otra, la mezcla (o creación de la cinta máster/masterización) consistía en saber balancear y ecualizar éstas de la mejor forma posible, cosa en la que George Martin era prácticamente un genio. Los dos primeros discos y los cuatro primeros sencillos del cuarteto fueron grabados en máquinas de dos pistas; los discos más importantes, diría yo, de The Beatles y la música popular en general, fueron grabados en cuatro pistas, incluyendo el Sgt. Peppers (1967) y el Pet Sounds de los Beach Boys (1966); desde el Álbum Blanco hasta el final de la carrera de la banda se uso ocho pistas en las grabaciones, creo que la producción que hizo Phil Spector de Let It Be fue la única cosa de The Beatles que llegó a usar 16 pistas. Como es evidente, más pistas quiere decir más combinaciones en la mezcla y mejor oído para balancear y ecualizar sonidos. Con el sistema de 2 pistas ya era posible tener varias mezclas dependiendo del volumen y el balanceo del sonido, ahora imaginen la combinación con 4 u 8 pistas, y más si se piensa en toda la experimentación que The Beatles empezó a adoptar en sus años de madurez musical. Por lo general, todos estos niveles de volumen y detalles de la mezcla se registran en sendos libros para permitir su reproducción futura, en el caso, por ejemplo, de que se pierda o se dañe la cinta máster.
Sin embargo, durante los sesentas, no sólo los métodos de grabación cambiaron, también se dio un importante cambio en la forma de reproducción musical: el gran salto del sonido monoaural al estéreo. Y entonces, ¿qué influencia tuvo esto en el sonido de The Beatles? Mucha, yo diría que es uno de los grandes puntos de debate entre la comunidad Beatlemana. Prácticamente los primeros años de la banda estuvieron dedicados al sonido mono, eso quiere decir que para aquella mezcla final, de la que hablamos antes, el productor tenía que sentarse a oír y corregir una y otra vez la versión en sonido monoaural de la cinta máster, ya que ésa era la mezcla que íbamos a oír en los discos (por alguna extraña razón me incluyo siendo mis padres para esos días apenas unos niños). Y si la cinta máster estaba destinada a un sistema de reproducción en estéreo, la mezcla tenía que sufrir cambios y por tanto resultaba totalmente diferente. Pues a todo esto les tocó enfrentarse a The Beatles. Hay gente que dice que muchos discos estaban destinados a ser escuchados en mono, como la versión original del Sgt Peppers, cuyas mezclas en mono y en estéreo difieren en muchas cosas. Hay otra gente que dice que a The Beatles no les importaba para nada el sonido mono ni el estéreo, que eso era un problema técnico y lo dejaban en manos del productor. Nada de eso lo sabemos. Yo creo que a The Beatles les importaba mucho eso, así se deja ver en este libro. Pero bueno, para terminar de adornar el problema y confundirlos más, toda esta cantidad de cosas que acabo de decir se hacía en Londres, y si hoy en día tenemos problemas para la distribución de la música en el mundo, imagínese en esa época que la industria discográfica estaba en pañales. Resulta que en Estados Unidos la compañía que distribuía a The Beatles era Capitol Records, y ellos, por algún motivo, decidieron que algunos discos de la etapa inicial (62-65) tenían que salir en estéreo, y la mezcla original se había hecho en mono para los discos de UK. Entonces, los ingenieros de la Capitol hicieron nuevas mezclas. Es por eso que existen lo llamados discos americanos o discos de la Capitol, que no sólo difieren con las versiones de los discos publicados en Inglaterra en el orden de las canciones, sino también en los nombres de los discos, las carátulas (entre ellas la famosa carátula del carnicero) y en algunas sutiles diferencias en sus canciones. Después de Revolver (1966) se decidió que la distribución sería la misma para ambos lados del atlántico.
Bueno, esto ya está muy largo y todavía no hemos dicho qué demonios es la remasterización. Es muy fácil, pero lo explicaré luego de conocer otro detalle importante en la historia de la distribución de la música de The Beatles. Pasaron los años y apareció el CD. Un formato digital al que todos conocemos muy bien, su bondad más importante es permitir almacenar música por largos periodos de tiempo sin daño alguno, gran ventaja sobre el vinilo, aparte eso sí, de la portabilidad. En fin, en 1987 se decidió pasar todo el catálogo del cuarteto a CD, y en aquellos días la expectativa fue tan grande como la de hoy en día con estas remasterizaciones. Para tal efecto, la EMI tomó una serie de decisiones con respecto a la música de The Beatles. La primera, todo el catálogo se iba a unificar y no existiría más la diferencia entre discos gringos y británicos, de ahí en adelante todos los CDs de The Beatles iban a seguir las versiones británicas de los discos*. La segunda, los primeros discos (62-65) saldrían en versión mono, tal como fueron concebidos por George Martin. La tercera, para el proceso se llamaría a George Martin y a algunos ingenieros de la época. El resultado de todo esto fue muy bueno, hasta cierto punto. Fue bueno porque era una nueva forma de escuchar al cuarteto, se oía limpio, claro y de una forma que nunca antes se había oído, pero ahí venía lo malo, resulta que al pasar los discos a CD no se usaron muchas técnicas digitales, hubo eso sí, limpiezas, realces de algunas sonidos y se adicionaron ecos, pero recordemos que el CD es un formato digital, las cintas máster (¿se acuerdan?) estaban en formato analógico, durante el proceso nunca se volvieron a mezclar y por tanto al pasar a CD, se perdió alguna información (así sea imperceptible para muchos). El CD por naturaleza elimina algunas frecuencias mientras que tiende a realzar otras, esos pequeños cambios no se tuvieron en cuenta, por eso a veces la versiones en CD resultan muy planas, con sonido metálico, y no guardan la calidez que se puede escuchar en vinilos de buena calidad, y ni hablar del mp3. Entonces, cuál era la solución a dicho problema: volver a mezclar, hacer una nueva cinta máster usando técnicas digitales, siguiendo eso sí, las instrucciones de aquellos libros donde se registraba todo, este proceso de hacer una nueva cintar máster con técnicas digitales es lo que vamos a llamar... sí, así es: remasterización (aplausos). Es decir, lo que no se hizo hace 22 años lo van a hacer ahora, con computadores, Pro-Tools y todas esas jodas de los jóvenes de hoy en día. Obviamente, no sólo se trata de remezclar y ya, hay otros procesos que requieren trabajo, como por ejemplo la limpieza de las cintas (40 años no pasan solos), lo que acabe de explicar aquí, con ánimos didácticos, fue una grosera simplificación de todo el proceso.
Como esto está muy largo vamos a dejar para después los pro y los contra de la remasterización, las cosas que pueden salir muy bien y las cosas que pueden salir muy mal. También voy a hablar un poco de las implicaciones culturales de todo esto. Por ahora, y como para que no quede muy seco y aburrido este post, vamos con música. Una de esas canciones que salió diferente a ambos lados del atlántico, I'm Looking Through You, escuchen que la versión gringa en estéreo tiene un inicio falso, un movimiento de guitarra más. También voy a poner la versión monoaural británica para que noten la diferencia. En mono el bajo retumba más, es más claro y fuerte, la guitarra eléctrica suena más aguda y punzante, es como si la canción fuera más rockera; en la versión estéreo el sonido es más envolvente y limpio, más pop. Irónicamente, una parte de la letra de esta canción dice: You don't look different, but you have changed.
* Vale la pena aclarar que hace cinco años salieron en un boxset y en CD todas las versiones gringas de los discos de The Beatles, una colección llamada The Capitol Albums.
Orange Juice y Aztec Camera son definitivamente las bandas más importantes del pop escoces de comienzos de los ochenta. Grandes exponentes de ese pop de guitarras que tanto nos gusta. Walk Out To Winter es una canción que representa mucho de esto, y de ese gran álbum que fue High Land, Hard Rain, una magistral muestra de cómo se hace un joya del pop. Aztec Camera quería ser una banda que pudiera exponer al mundo canciones perfectas, bajo la búsqueda de ese Santo Grial también nacieron The Smiths, Orange Juice, Felt y Prefab Sprout. De alguna forma lo lograron, pero el éxito resultó esquivo en muchas ocasiones. Y es que estas canciones tienen todo para ser grandes hits, pero quizá había cosas que no permitían su total reconocimiento. ¿Cuáles? No lo sabemos. En Walk Out To Winter encontramos una pieza con muchos elementos muy bien puestos en su lugar. La voz joven, casi adolescente de Roddy Frame, se nutre de unas guitarras acústicas muy sutiles y efectivas, una batería que da la impresión de ser sintetizada, engañosa. Y a eso se suma unas letras tímidas, que sirven para imprimirle un sello de romanticismo a la canción. Durante los dos primeros minutos es una canción que gusta por su simpleza, sin nunca perder el horizonte de los estándares del pop, es como si todo el compendio de bandas como The Birds y The Beatles hubiese sido muy bien estudiado para lograr este inicio. Pero en el minuto 2:06 la canción sufre un cambio sutil pero impresionante, difícil de lograr. La canción se envuelve en un collage de sonidos que suben en todo momento, libres y continuos, como si los vientos fríos de los que habla la letra nos hicieran despertar y saltar, así se le ve a Roddy Frame en el video, la canción llega entonces a un momento explosivo que termina en un lindo coro a varias voces, de la canción tímida con la que empezamos no queda nada, todo se ha convertido en un himno pop de grandes dimensiones, superior.
M. Ward hace una muy bonita interpretación del clásico de Buddy Holly en su más reciente disco, Hold Time, y el video no puede quedar atrás. Muy buen video para una canción que es todo un clásico en lo que al estándar pop/rock se refiere.
Graham Coxon es probablemente el mejor guitarrista que ha dado el Reino Unido en los últimos veinte años. Y si no fuera por Johnny Marr, el mejor guitarrista de los últimos treinta años, de eso no hay duda. Y si uno se olvida por un momento de Blur y hace un rápida revisión a la discografía de Coxon como solista se encontrará con una de las devociones más profundas por este instrumento. Pasando del pop estilo The Kinks y The Jam a los sonidos más ruidosos y disonantes del estilo Sonic Youth o Mission of Burma, no sin antes visitar estaciones como el punk de los Pistols. Y ahora, en su más reciente trabajo, Coxon desarrolla un disco conceptual dedicado a los sonidos folk/pop de la más excelsa calidad. El disco que lleva por título The Spinning Top, cuenta la historia de un hombre desde su nacimiento hasta su muerte, sus visiones de la vida y los momentos más trascendentales en su existencia. Brave The Storm es una muy bonita canción que muestra perfectamente lo que es este disco, una mezcla de folk y pop que lleva los instrumentos a su forma más primitiva y pura. Un excelente disco y un gran logro en la carrera artística de Graham Coxon.
St. Vincent saca de su bolsillo lo mejor de sus recuerdos en los días de Polyphonic Spree y los pone al servicio de esta canción. Una trepidación de dos minutos y quince segundos que pasan como si fuera uno, la canción no tiene un punto máximo, no tiene mayores solos de guitarra ni virtuosismos, exceptuando una corta pero sustanciosa intervención ruido-electrónica al final. Es tan simple que asusta. La canción no tiene coros, y si los hay los hace la guitarra. Solo una serie de cortas estrofas que pasan tan rápido que es difícil percibirlas. St. Vincent toma aire en el primer segundo de la canción, es su forma de advertirnos que lo vamos a necesitar. Se recomienda escuchar con audifonos y en una montaña rusa.
Ayer a las diez y cuarenta minutos de la mañana llegó un correo a las salas de prensa y Beatlemanos del mundo con un anuncio importantísimo: Todo el catálogo de la banda sería remasterizado y puesto en CDs en cajas de lujo y videos de acompañamiento y todas las carajadas que un disco de The Beatles merece. Todo el día estuve pensando en eso. Y acepto, con un poco de vergüenza, que en la noche antes de dormir también lo hice. Estuve pensando en si compraría toda la caja que están anunciando. Estuve pensando en si lo mejor sería comprar CD por CD. Estuve pensando, incluso, en si de verdad vale la pena comprar alguno de esos CDs. Estuve pensando en cuál será la diferencia de estas remasterizaciones con el trabajo del Dr. Ebbetts, aquel entusiasta que usa equipos de altísima calidad para mejorar la calidad de los discos del cuarteto. Estuve pensando que la crisis económica es tan grande que tuvieron que echar mano al deseo más grande de los Beatlemanos desde hace más de 20 años para monetizarlo. Estuve pensando que eso no es cierto porque The Beatles es la máquina capitalista más grande que ha visto el ser humano y que a ellos la crisis no les importa. Estuve pensando en por qué lanzarlo el 09 del 09 del 09, ese era el número favorito de Lennon, él nació el 09 de Octubre y por eso lo consideraba así. Estuve pensando en cosas como Revolution No. 9, One After 909, Number Nine Dream, pensando en que las palabras Liverpool y McCartney tienen nueve letras. Los Beatles y el nueve tienen algo. Estuve pensando en la primera vez que pensé en la idea de la remasterización del catálogo de The Beatles, fue hace 13 años escuchando un CD del Album Blanco, fue con Dear Prudencey su línea de bajo. Estuve pensando en aquellas canciones que me gustaría escuchar remasterizadas, canciones como Things We Said Today, Any Time At All, I'm Down, Another Girl y unas cuantas más. Estuve pensando cuánto valdría toda la caja en edición de lujo, muy seguramente más de dos salarios mínimos vigentes. Estuve pensando que la vida me hizo miserable al volverme fanático de esta banda. Estuve pensando que The Beatles es la forma más placentera de miseria. Estuve pensando que el sonido de The Beatles no necesita remasterización, pero luego recordé aquella versión de A Day In The Life con sonido 5.1 en el DVD del Antología, mismo DVD que arranca con una versión también remasterizada de In My Life, que por cierto es uno de los mejores comienzos para documental alguno, siempre me pone la piel de gallina y en dos ocasiones me ha hecho llorar, en fin, eso es lo más cercano a una remasterización oficial que haya existido, y cambié de opinión, porque quizá el sonido de The Beatles no necesita remasterización, pero nosotros, sus oyentes, sí necesitamos escucharla. Estuve pensando que soy un llorón y que cada vez que pienso en lo llorón que soy me acuerdo de I Am Sam y de su banda sonora, y que Sam decidió ponerle a su hija Lucy por la canción Lucy In The Sky With Diamonds. Y estuve pensando que esta maestría no se debería llamar The Beatles, Música y Sociedad sino The Beatles, Música y Mercadeo, si se llamara así mandaría los papeles y la haría, porque la sociedad, al fin y al cabo, a quién le importa.
Una de las cosas más difíciles que le ha tocado a Camera Obscura en su carrera ha sido desligarse de algunos de sus paisanos como Belle & Sebastian y The Delgados. El problema fue que en el momento más álgido de los Belle & Sebastian Steve Murdoch decidió dar la palmada en la espalda a Camera Obscura y apoyarlos de manera incondicional. Luego de eso a los Camera les tocó abrirse camino ellos mismos y demostrar a muchos que era un banda con todos los pergaminos necesarios para estar en la élite del pop escoces y no necesitar de ayudas ni empujones. Los resultados han sido muy buenos, con discos que demuestran la gran capacidad de esta banda para confeccionar excelentes piezas pop.
My Maudlin Career es una canción del nuevo disco que está a punto de salir y que lleva el mismo título. Una canción con un sonido y unos efectos maravillosos. Un piano que nunca cambia durante toda la canción y la voz de Tracyanne Campbell algo lejana, que parece estar unos cuantos metros atrás de los demás intrumentos, donde también vive una guitarra que nunca decae, con unos riffs distorsionados pero muy puestos en su lugar, parece Jesus & Mary Chain pero quitando algunas capas de ruido y dejando lo esencial, de hecho el comienzo de My Maudlin Career guarda algunas similitudes con canciones como Just Like Honey.
Pero la voz y la batería y todo el arreglo de esta canción funcionan en conjunto con una letra que va de la nostalgia a la tristeza, una relación que nunca funcionó, y todo el disco parece un gran homenaje a las relaciones fallidas. Y especificamente en esta canción donde todo se condensa, (You kissed me on the forehead / Now this kiss is giving me a concussion) empieza con esa voz lejana, como si tuviera que hablar de algo que no vale la pena recordar, (You're pain's gigantic but it's not as big as your ego/ Promise not to abandon you, please let me go), y ese piano que sigue como si nada cambiara, parece un reloj que sigue su camino sin mirar a su alrededor, (Oh in your eyes there's a sadness / Enough to kill the both of us / Are those eyes overrated? / They make me want to give up on love), y viene la guitarra tan difusa, marchando al paso del bajo, con entradas cada vez más fuertes, (This maudlin career has come to an end / I don't want to be sad again), y justo cuando la canción empieza a tomar forma, a adecuarnos a sus constantes jugueteos y maromas, se acaba, se desvanece como si nunca hubiera existido, tal como una relación fallida.
Las canciones no se hacen, se construyen, My Maudlin Career es un gran ejemplo de ello.