Mary Hopkin - Qué Tiempo Tan Feliz

No sé si esto lo he dicho antes, pero por si no lo saben, tengo un complicado fetiche por las canciones que incluyen 'la la las'. Estoy seguro de que una de las primeras canciones que pude haber oído en la radio con un 'la la la' es Qué Tiempo Tan Feliz de Mary Hopkin, y sin saberlo, quizá fue mi primer contacto Beatle en materia musical.

Mi mamita era dueña de un supermercado muy grande en los días en que tener tienda daba para vivir, yo todavía no entraba al colegio y en los recuerdos borrosos de esos días me veo corriendo en un triciclo por todo el lugar, gritando a los cuatro vientos que soy Lucho Herrera y estrellándome en los grandes traseros de las señoras que compraban sus víveres. A mi madre le gustaba sintonizar toda clase de cosas, y Mary Hopkin siempre sonaba, yo no sabía cómo se llamaba la artista y para esos días dudo mucho que me interesara. Sólo sabía que me gustaba y eso era suficiente, de eso se trata la niñez. Y me sigue gustando, y ahora mucho más. Y la oigo en inglés, escudriño en la historia, y pienso que las canciones se la pasan así por el mundo. Sonando en un lado y en otro. Colmando de historias a muchos, haciendo la vida de algunos y envejeciendo a otros. Cuarenta años cumple esta canción desde que fue lanzada como el primer sencillo de la - para esos días - naciente Apple Records, empresa dedicada a promover artes y artistas de la mano de The Beatles. Hopkin fue la elegida para representar esa primera oleada de artistas y lanzó esta canción, en varios idiomas. También dice la historia que fue basada en una vieja canción de origen ruso, pero en esas minucias no me interesa entrar ahora. Hay una versión de Sandy Shaw, pero no es tan buena. La versión en inglés se llama Those Were The Days; la versión en español Qué Tiempo Tan Feliz. No sé quién hizo esa traducción tan horrible pero no importa, lo curioso es que sí: qué tiempo tan feliz, que nunca olvidaré, y la canción alegre del ayer...

Miguel Durier, QEPD

Miguel solía recorrer los bares de Bogotá, donde hubiese buen rock, ahí estaba Miguel. Cuando yo pensaba que ya nada en la vida me sorprendía, en una noche bogotana de hace unos cuantos años tuve oportunidad de conocerlo. Muchas historias desfilaron y no poca admiración sentí. Quizá relatando historias que ha tenido que contar en muchas ocasiones, quizá respondiendo preguntas que todo el mundo le pregunta, y sin embargo, con disposición tal que se sorprendía por cada una de ellas como si fuese la primera vez que las contara.

Y de todo se habló: de las voces double-track que usaban The Beatles en sus grabaciones; de los comienzos de Los Flippers; del abandono que sufrían muchos de sus amigos de generación; de la música en la actualidad; de cómo se vive en Manhattan; de Lou Reed; de David Bowie; de Blondie; de Paul McCartney; de los Ramones; y hasta de por qué nuestra sociedad no tiene un lugar para las leyendas de ‘nuestro’ rock. Pues el fin de semana se fue Miguel, dejo este mundo siendo una leyenda, y quizá no haya notas a tres columnas en los periódicos, ni especiales de dos horas en televisión, pero muchos sabemos que una parte de nuestra historia se fue con Miguel Durier.

Jorge Sepúlveda - El Regalito

Ahí está, ese es Jorge Sepúlveda, bogotano de pantalón azul y camiseta roja. Y está ahí, acostado en el agua con ropa, y parece que dijera: vean, acá mientras tomo el sol les dejo este pedazo de obra mía, no es mucho, pero es probablemente uno de los documentos más grandes de nuestra música contemporánea.

Tan apartado como el lugar donde parece está Sepúlveda podemos situar este trabajo, tan de allá pero tan de acá. Como si los Soft Machine o Henry Cow hicieran fiesta con Curupira (o los Curupiros como se llaman entre ellos). Como si Chris Cutler hubiese nacido en nuestra costa pacifica.

El Regalito, con el diminutivo característico de nuestra tierra, es el segundo corte de un trabajo que lleva por nombre Caída Libre, y logra ser una de las composiciones más representativas de este extraordinario trabajo.

Caída Libre tiene elementos muy importantes que logran hacer un balance muy inteligente de sonidos. Hay una cohesión perfecta entre los aires de nuestras costas y formas avanzadas de jazz y rock, sin nunca llegar a exagerar ni mimetizar ninguna sus partes. Y la percusión, el recurso sonoro más aprovechado en todo el disco, toma las expresiones menos inmediatas. El nivel de detalle con el que se logra exponer toda la grandeza de la batería hace de Caída Libre un disco aparte en toda la discografía del colectivo de La Distritofonica.

Por la cercanía sonora y personal entre Jorge Sepúlveda y Ricardo Gallo, se puede decir, sin temor a exagerar ni tergiversar, que Caída Libre (2008) y Urdimbres y Marañas (2007) son discos hermanos. Son discos que se complementan y a su vez logran crear un todo que no necesita muchas definiciones pero sí requiere mucha atención. Y es que si en nuestra anciana guerra son válidas todas las formas de lucha, en estos trabajos se validan todas las forma de música; y me perdonaran ustedes esa comparación tan inoportuna pero es que no hay que olvidar lo que somos, pero mucho más importante, nunca olvidar lo que tenemos.

Caída Libre es una muy buena oportunidad de aprovechar un disco que mantiene una estructura muy compleja a lo largo de una muy interesante dosis de melodía, patrones repetitivos que se intercalan con la libertad juguetona del jazz más decantado. Voces que aparecen y desaparecen, un ensamble de vientos de alta calidad, contrabajo y guitarras; todos hacen fiesta al lado de los sonidos de la percusión que en este trabajo toma caminos inesperados pero con equilibrio y exactitud de relojero.

El Regalito viene acompañado de la voz y letra de Sol Suárez, y es fácilmente, una de las piezas colombianas más completas que haya escuchado en mucho tiempo.

The Bonzo Dog Band (pt 2/3)

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¿Cuál es el nombre real de la banda?
Empezaron bajo el nombre de The Bonzo Dog Doo-Dah Band, su primer disco, Gorilla, fue editado bajo ese nombre. Posteriormente, recortaron la partícula Doo-Dah del nombre y quedo simplemente The Bonzo Dog Band. Algunos, para simplificar, utilizan el coloquial The Bonzos. El Doo-Dah que fue mochado del título era una simple referencia, de esas que tanto gustan a los artistas, al dadaísmo, aquel movimiento cultural que se jactaba de ser anti-arte, pero luego los mismos artistas lo volvieron arte y entonces resultó siendo más arte que el mismo arte pero sin embargo sirvió para atraer artistas no tan artistas o de pronto muy artistas, mejor dicho, cosas de artistas.

¿Y de dónde sacaron el Bonzo Dog, también cosa de artistas?
No. Más o menos. El perro bonzo fue un personaje de ficción creado por un artista cuyo nombre no importa en este momento, y que se hizo muy popular (el perro, no el artista) como figura comercial decorativa.

¿Cómo se formaron entonces los tales Bonzos?
Fue un grupo de estudiantes de arte de diferentes escuelas que coincidieron en lugar y gustos. Todo esto fue a comienzos de los sesentas, diga usted 62-63. Empezó como una especie de grupo músico-teatral que usaba el Jazz tradicional como elemento musical y de comunicación. Sólo hasta sus años finales logró condensar una formación base, mientras eso, por el grupo desfilaron muchos músicos y artistas. Pero las cabezas más importantes y permanentes fueron: Vivian Stanshall, Neil Innes, Roger Spear, Rodney Slater, "Legs" Larry Smith, Robert Kerr y Sam Spoons. Si se me escapa alguno que por favor me perdone, es que la verdad tenían más integrantes que los Alfa 8.

¿Cuánto duraron?
A ver, los biógrafos no coinciden, unos dicen que oficialmente empezaron en 1962 y terminaron en 1972. Eso nos da 10 años. Su primer disco apareció en 1967 y el último en 1972. En total fueron 5 discos en ese periodo, aunque hace dos años hubo una reunión de los miembros sobrevivientes de la banda que resultó en otro disco.

¿Y entonces en qué no coinciden los biógrafos?
En nada. Sólo era para que pareciera importante la vaina.

¿Cuáles son los discos más importantes de la banda?
Depende desde donde se mire y con el ojo que usted quiera verlo. La importancia de los Bonzos se dio más a nivel teatral que musical. Desde el punto de vista musical, se podría decir que The Doughnut in Granny's Greenhouse es su disco más completo, en cambio, si la cosa se ve desde el punto de vista humorístico y del absurdo, el más importante es sin duda Gorilla. Y le ahorro la pregunta sobre cuál es mi disco favorito, es Gorilla.

No le iba a preguntar eso. Más bien dígame, ¿Cómo es eso del programa de TV que usted comentó la vez pasada?
Ah sí. Do Not Adjust Your Set fue un programa infantil que empezó a emitirse a finales de 1967. Los Bonzos aparecían allí, y aunque no lo hacían con toda la extravagancia de sus presentaciones en vivo, sí había mucho de absurdo en cada una de sus presentaciones en dicho programa. Los sketches que el programa emitía fueron evolucionando hasta formar cosas muy sofisticadas en el campo del humor, tanto, que los integrantes más importantes de Do Not Adust Your Set hicieron parte la famosa tropa de comediantes Monty Python. Neil Innes, integrante de The Bonzos, fue activo colaborador durante toda la historia de los Python, eso lo ha hecho ganarse el apodo del Septimo Python.

¿Osea que Neil Innes es el Bonzo más popular?
De alguna forma, sí. Neil Innes fue eterno colaborador de los Python, hizo parte del proyecto Rutland Weekend Television, del cual salieron los famosos Rutles, nombrados hasta la nausea en este blog; Innes fue el encargado de componer todo el material musical de The Rutles e interpreto a Ron Nasty en la parodia. Y además tiene una discografía muy decente como solista.

Vivian también se hizo muy popular en campos del humor. Aunque también fue famoso gracias a sus problemas mentales, que fueron los que lo llevaron a su muerte en 1995.

Los demás integrantes de la banda se ganaron la vida como músicos de sesión y apoyando a artistas como George Harrison, The Who, Eric Clapton y otros en sus conciertos.

¿Qué vamos a escuchar hoy?
De Gorilla: Look Out, There's a Monster Coming; Piggy Bank Love; I’m Bored.
De The Doughnut in Granny's Greenhouse: Hello Mabel; Kama Sutra, My Pink Half of the Drainpipe; Humanoid Boggie.
De Tadpoles: Canyons of Your Mind; I’m The Urban Spaceman; Monster Mash.

Esto es suficiente para mostrar la capacidad de esta banda de hacer todo lo que quisiera, en la próxima y última entrega vamos a hablar un poco más en detalle de lo que más nos gusta en este blog, las canciones.

Kama, Kama, Kama Sutra with me! Yeah, yay!
Kama, Kama, Kama Sutra with me! Yeah, yay!

We tried position 31
Yeah, yeah, yeah, yeah
It was terrific fun
Uh-huh
In position 72
You were me, and I was you
Uh!

Kama, Kama, Kama Sutra with me! Yeah, yay!
Kama, Kama, Kama Sutra with me! Yeah, yay!
Kama, Kama, Kama Sutra with me! Yeah, yay!
Kama, Kama, Kama Sutra with me! Yeah, yay!
Kama, Kama, Kama....

Bogotá

Yo no sé qué tanto quiero a mi país, pero si sé todo lo que amo a mi ciudad. Bogotá es una ciudad como cualquier otra, con sus problemas y sus triunfos, con sus pequeños escondites y sus grandes avenidas. No hay cosa existente en Bogotá que no exista en otra capital del mundo, salvo, eso sí, un intima atracción amorosa y obsesiva por la desventura.

Se hace la celebración oficial de los 470 años de Bogotá, y no veo otra forma de hacerle un homenaje que con una columna de alguien que también estaría cumpliendo años hoy, el maestro Lucas Caballero Calderón, más conocido como Klim. Este texto apareció en El Tiempo el 17 de junio de 1954, y es de los días en que Bogotá tenía huecos y además se hablaba de construir un metro (¿?).

Fernando Mazuera Villegas, siendo alcalde mayor de Bogotá, propuso la construcción de un subway para solucionar los eternos problemas de tránsito capitalino. La gente le cayó encima, alegando que el subway costaba mucho porque el subsuelo de la ciudad no se prestaba para hacerlo, era fofo, poroso y blando. Las infiltraciones del río San Francisco, por cuyo cauce ya no corre agua sino lo que sabemos, tenían la culpa de ello y era imposible evitarlo. En cualquier momento, la ciudad podía caerse entre el subway y el subway a su vez, entre el San Francisco, cumpliéndose así la intranquilizadora profecía del reverendo padre Margallo:

"El 25 de julio de un año que no diré sucesivos terremotos tiraránse a Santa Fe".

El proyecto del subway fue, por ello, archivado. Era, sin embargo, una solución, pero una solución absolutamente inexhumable en las circunstancias actuales por tanto hueco como abunda en las calles. Esos huecos cada día se van ahondando más y creciendo, y el día menos pensado los peatones, al caer en ellos, quedaríamos montados sobre el techo del ferrocarril subterráneo, pudiendo trasladarnos así a cualquier sitio de la ciudad sin abonar lo del pasaje. El secretario de Hacienda del municipio habló con el de Obras Públicas sobre esta contingencia, y le manifestó que él jamas patrocinaría semejante fraude al erario.

Entonces se pensó en una solución más por lo alto, y conforme lo anuncia "Diario Colombia", ella no es otra que un ferrocarril elevado. El cual viene a ser, comparado con el subway, lo que la golondrina al cucarrón, que surca los aires en vez de taladrar el seno de la tierra. En realidad, pues, una solución, adecuada y al mismo tiempo poética, es decir, acorde en un todo con la tradición ática de la capital. El éter es la cabellera de Bogotá, el elevado como la raya del peinado, y para que todo sea completo los pasajeros serían algo así como los piojos. Ellos, los pasajeros, nos perdonarán, pero para darle remate a la comparación no hallamos ningún punto de referencia menos desobligante.

Loemos, pues, la feliz idea del ferrocarril elevado, superior a la del subway, no sólo porque éste iría por abajo y aquél por arriba, sino porque no hay el menor peligro de caerse uno -aguas negras, fetidez y tifo- en ese pañal de la ciudad que es el San Francisco, y además, porque tal como están las cosas, ¡el elevado es la única solución para que no se sientan los huecos!

Dos canciones...

Para nadie es un misterio que la música pop basada en guitarras (rock, podría decir usted) está pasando por una crisis nunca antes vista quizá desde la época del new wave. Es por eso que ahora tratan de esconder las guitarras en sonidos africanos, sonidos gypsy de la Europa del este y demás. Probablemente el punto máximo de la crisis se vio en el último Glastonbury cuando Jay-Z salió con una guitarra eléctrica burlándose de los Oasis por una declaración que al respecto había hecho Noel Gallagher. Me gustó lo que hizo Jay-Z esa noche. No por contradecir a un Gallagher porque eso a la final es muy fácil, sino por poner de plano el hecho de que el pop es a la final eso, una gran curva sinusoidal que a veces tiene a algunos arriba y a otros muy abajo. De alguna forma, lo que hizo Jay-Z representa lo que es la música pop ahora, una gran burla a la música de guitarras. Y eso es bueno. Muy bueno.

Ahora bien, qué pasa con aquellos que crecimos con las guitarras retumbando en las cabezas al mismo tiempo que nuestros pequeños cerebritos se formaban, pues no sé. Si usted es como yo, que cambia de gustos como cambiar de ropa interior, pues no hay mucho problema. Pero si también es como yo, que un poco de nostalgia siempre se hace presente en momentos de debilidad, pues le puedo decir mi querido amigo y lector que literalmente estamos jodidos. Acá dos canciones que pueden ser la burla de cualquiera que por estos días llena sus oídos de secuenciadores y máquinas cantantes, de dos discos que no son muy buenos, pero a la final, qué es bueno hoy en día.

Pete & The Pirates saltó a la arena popular hace unos meses con una canción llamada Mr. Understanding. Pero la canción que más logra cautivarme es esta She Doesn't Belong to Me: tan simple, tan fácil. Y aunque en el fondo se puede sentir ese aire aburrido a Interpol o Bloc Party, también hay unas sutiles referencias a T-Rex o Supergrass. No sé realmente qué es lo que me atrae de esta canción, quizá es una leve pizca de honestidad que se siente a medida que transcurre la canción. (Don't sell the car just rob a bank or a corner shop). No lo sé. Pero ahí está, sonando y sonando.

The Wave Pictures lanzó un disco titulado Instant Coffee Baby, que a decir verdad no es la gran cosa, pero tiene unas letras muy divertidas y en ocasiones logra evocar buenos momentos con sus guitarras. Sonido clásico y buen ánimo se siente en esta canción que inexplicablemente ha logrado mantenerse en el iPod por una buena temporada. Just Like a Drummer también es una canción para tener en cuenta.


* Mientras escribía este post llegó un correo para descargar la nueva canción de David Byrne y Brian Eno, cosa que hice a la velocidad que el mouse y la conexión me lo permitieron. Sólo hay que agregar, de alguna forma retomando lo anterior, que mientras Eno y Byrne estén entre nosotros, la música estará a salvo.